Leopoldo Alas Clarín

(Leopoldo García-Alas y Ureña, además popular por su seudónimo Clarín; Zamora, 1852 – Oviedo, 1901) Novelista español, creador de La Regenta (1884-1885), una de la máximas producciones de la narrativa decimonónica. Adjuntado con Benito Pérez Galdós, es el primordial gerente en España de las corrientes que dominaron la escena literaria europea a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX: el realismo y el naturalismo.

Aunque surgió en Zamora, donde su padre fué nombrado gobernador civil, era de familia asturiana y desde los siete años vivió en Oviedo, localidad a la que le uniría una estrecha relación y que se transformaría, de alguna forma, en la personaje principal de su obra maestra, La Regenta. Estudió en Oviedo, con brillantes puntuaciones, tanto en el colegio como en la facultad. Joven expresó una exaltada afición por la literatura y una destacable aptitud para el teatro y el periodismo satírico.

La revolución de 1868 despertó sus simpatías por la causa republicana y liberal, y sus años en Madrid (1871-1882), donde estudió filosofía y letras y se doctoró en leyes, le permitieron tener contacto con el círculo intelectual krausista, cuya predominación, muy en particular de su instructor Francisco Giner de los Ríos, fue decisiva en su formación.

Con el seudónimo de Clarín, se transformó, desde 1875, en uno de los ayudantes más activos de la prensa «democrática». En 1883 contrajo matrimonio y consiguió la cátedra de economía y estadística en la Facultad de Zaragoza. Al año siguiente pudo su traslado a la Facultad de Oviedo, donde enseñó derecho de roma, actividad que alternó con las de articulista y escritor.

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Sus artículos literarios y satíricos, publicados en la mayoría de los casos en la revista Madrid Cómico, alcanzaron enorme popularidad, pero su mordacidad le valió varias enemistades y también algún desafío. A su llegada a la ciudad más importante asturiana, emprendió la redacción de La Regenta, cuyo primer volumen aparecería en 1884. Dentro de su producción crítica resaltan los Folletos literarios, una sucesión de ocho opúsculos publicados entre 1886 y 1891.

Lector infatigable y estudioso concienzudo, sus bastante más de dos mil artículos filosóficos, políticos y literarios publicados lo convirtieron en el más grande crítico literario de su tiempo, y en una autoridad intelectual influyente y reconocida. Su ideología progresista y su adscripción a la ética liberal del krausismo entroncan con la intención política, propiedad de ese fin de siglo, de sobrepasar la clásico inercia cultural de españa.

No obstante, desde 1890, al sentir que no pertenecía a ninguna de las clases sociales históricamente activas y despreciando a una burguesía cuya exclusiva aspiración se limitaba al provecho, de a poco sustituyó ese dinamismo histórico por una moral más bien individual que reivindicaba la emancipación del hombre por la civilización. Para él, la oportunidad del avance popular se encontraba íntimamente relacionada al avance moral del hombre.

Esa novedosa orientación lo llevó a concentrarse más en su obra literaria y a comprobar sus convicciones positivistas. Sin distanciarse finalmente de la ciencia, relativizó su poder y centró sus esfuerzos literarios en la especificación de la interioridad humana. Para Clarín, no hay valor auténticamente humano que no sea valor de interioridad. De ahí sus implacables críticas a la Iglesia institucional y su repugnancia por la falsedad, la impostura y la hipocresía, elementos centrales de la sociedad provinciana y decadente que detalla magistralmente su novela La Regenta.

El centro de su pensamiento filosófico y espiritual se articula entre el reconocimiento del poder de la causa y la persistente intuición del secreto. El «realismo humano» de Clarín adopta las enseñanzas de movimientos y individuos tan dispares como el naturalismo de Victor Hugo, el psicologismo de Paul Bourget o el racionalismo espiritual de Ernest Renan. Más allá de que es evidente que la obra de gran magnitud que deja Clarín es su novela La Regenta, sus cuentos breves y su teatro forman parte insoslayable de su producción y resaltan por la ironía y la inocencia capaz. En relación a su vocación teatral, en 1885 estrenó Teresa, obra considerada en la actualidad como uno de los intentos más visibles de actualización del teatro español del siglo XIX.

Libros de Leopoldo Alas, Clarín

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