Resumen de Maese Pérez, el organista, de Gustavo Adolfo Bécquer

Resumen de Maese Perez el organista de Gustavo Adolfo Becquer

Maese Pérez, el organista, pertenece a las Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer. Cuenta la crónica de un adulto mayor ciego de nacimiento con un don para tocar el órgano, tan talentoso como amable. Pero no todo es lo que se ve y el órgano es más que un fácil instrumento.

➡️ Tabla de contenido
  1. Personajes de Maese Pérez, el organista
    1. Personajes principales
    2. Personajes secundarios
  2. Resumen de Maese Pérez, el organista
    1. Primera parte
    2. Segunda parte
  3. Opinión de Maese Pérez, el organista

Personajes de Maese Pérez, el organista

Personajes principales

  • Maese Pérez: personaje principal de la historia, un hombre adulto mayor que goza tocando el órgano de la catedral. Enfermó y murió.

Personajes secundarios

  • La hija de Maese Pérez: escoge sugerir un homenaje a su padre aceptando conformar parte de la catedral para tocar el órgano que solía tocar su padre.
  • El arzobispo: arzobispo de la catedral donde tocaba Maese Pérez.
  • La abadesa: la superiora del monasterio. Anima a la hija de Maese Pérez para que homenajeara a su padre tocando el órgano.
  • El organista de San Román: un joven que fué designado para ocupar el sitio de Maese Pérez a lo largo de las misas.

Resumen de Maese Pérez, el organista

Primera parte

Maese Pérez, el organista, era un adulto mayor ciego de nacimiento y reconocido en el convento de Santa Inés, en Sevilla. Tenía un enorme talento para tocar el órgano y todo el que lo escuchaba se quedaba impactado con su profesionalidad. El adulto mayor había seguido los pasos de su padre, además organista, luego de su fallecimiento.
Maese Pérez no sólo era talentoso con el órgano, sino además bueno y amable con la gente. Era invidente, pero confiaba en que algún día tendría la esa de ver a Dios, lo que lo animaba a levantarse todas las mañanas con alegría y comunicar su optimismo por medio de su música.
La leyenda de Maese Pérez empieza el día de Nochebuena. Se iba a festejar la misa del Gallo en la iglesia del convento, por lo cual éste se encontraba iluminado con todo tipo de adornos y lleno de personas, entre las que estaba lo destacado de la nobleza sevillana, de esta forma como el arzobispo y su familia, todos para ver tocar a Maese Pérez.
A la hora de la misa, el adulto mayor aún no apareció, dado que se encontraba enfermo. La novedad corrió de manera rápida dentro del convento y un hombre seco, huesudo y bizco se ofertó a tocar. El arzobispo admitió, pero, justo en ese instante, Maese Pérez llegó al convento: se le veía pálido, desencajado, pero sabía que sería la más reciente noche que podría tocar el órgano y pretendía despedirse del instrumento.
El adulto mayor tocó el órgano con profesionalidad, como siempre hacía cuando llegaba el instante de la eucaristía. No obstante, mientras el arzobispo hacía su tarea, un grito de mujer resonó en el lugar: era la hija de Maese Pérez, que vio cómo su padre moría frente sus ojos.

Segunda parte

Un año luego de lo ocurrido, llega al convento el organista de San Román. Este organista terminó ser el mismo que se ofertó a tocar el año previo, cuando Maese Pérez no se mostraba. La gente, que lo consideraba un mal músico, tuvo la intención de boicotear su actuación realizando ruido, pero acabó maravillada al corroborar que tocaba con bastante talento y el órgano sonaba igual que con Maese Pérez.
Al terminar su actuación, la multitud quedó maravillada, pero el organista juró y perjuró que no volvería a tocar ese órgano. Entonces, el arzobispo le ha propuesto tocar el órgano de la Catedral al año siguiente, y el organista admitió.
Al año siguiente, dos años luego de la desaparición de Maese Pérez, la abadesa del convento de Santa Inés habló con la hija de Maese Pérez, que se había metido a monja luego de la desaparición de su padre. Le pidió que tocara el órgano en la misa del Gallo, pero la hija del organista mencionó que poseía bastante miedo porque la noche previo había visto a su padre tocando ese órgano. La abadesa le afirmó que fue una fantasía y que su padre se encontraba con Dios, y que desde el cielo la inspiraría para tocar en esa ceremonia solemne, por lo cual la hija de Maese Pérez admitió para homenajear a su padre.
Cuando empieza la misa del Gallo, solamente hay gente en la iglesia del convento porque todo el planeta había ido a la catedral a conocer tocar al organista de San Román. La hija de Maese Pérez sube a tocar el órgano, con cierto temor de no llevarlo a cabo tan bien como su padre. Pero justo cuando sube a tocar, el órgano comienza a sonar solo para sorpresa de los presentes. La muchacha, emocionada, gritó que el que se encontraba observando tocar al espíritu de su padre, aunque no se veía a nadie sentado al órgano.
Cuando corrió la novedad, el arzobispo del convento comprendió por qué el organista de San Román había tocado tan bien el año anterior; no era él quien tocaba, sino el fantasma de Maese Pérez. Sabiendo esto, se arrepintió de haber ido a la catedral y no al convento, dado que el show del organista de San Román fue horrible.

Opinión de Maese Pérez, el organista

Maese Pérez, el organista es una hermosa leyenda, más que nada para esos que aprecian la música. Hablamos de una leyenda emotiva y sobrecogedora, donde la fantasía y lo sobrehumano transforma una trama simple en toda una vivencia literaria.
Se trata de una lectura muy corto, dado que solamente se compone de diez páginas, pero muy entretenida y hermosa. La prosa de Bécquer luce por su hermosura sin igual, y el creador sabe detallar realmente bien la música en este relato, que se ve que se puede oír. Como si el alma de Maese Pérez, además de estar en el órgano, además estuviera entre las páginas.

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