Resumen de La Regenta, de Leopoldo Alas, Clarín

Resumen de La Regenta de Leopoldo Alas Clarin

La Regenta es la primera novela del escritor Leopoldo Alas, Clarín, publicada en dos tomos entre 1884 y 1885. El creador la escribió como una secuencia de artículos sueltos que enviaba a su editor y, por último, se transformó en la obra cumbre del creador y de la novela de españa del siglo XIX.

➡️ Tabla de contenido
  1. Personajes de La Regenta
    1. Personajes principales
    2. Personajes secundarios
  2. Resumen de La Regenta
    1. Primera parte
    2. Segunda parte
    3. Tercera parte
  3. Opinión de La Regenta

Personajes de La Regenta

Personajes principales

  • Ana Ozores, la Regenta: personaje primordial, una muchacha que está casada con el regente de la Audiencia, don Víctor Quintanar. Su marido es bastante más grande que ella y se casaron por interés, lo que amarga la vida de Ana. La mujer, atormentada e inconforme con su historia, es la envidia del resto de mujeres de su pueblo, Vetusta, que no tienen idea que es una mujer infeliz y desdichada. Dentro suyo se libre una guerra entre el deber y el deseo.

Personajes secundarios

  • Don Fermín de Pas: canónigo magistral y confesor de Ana. Hablamos de un hombre ambicioso pero gobernado por la figura de su madre, doña Paula. Quiere tener el poder para conducir a todo el pueblo de Vetusta, fundamentalmente a la Regenta, de la que está enamorado. De hecho, piensa que Ana es de su propiedad y se comporta con ella como si fuera su marido.
  • Don Álvaro Mesía: un donjuán del que Ana se conquista perdidamente. Hablamos de un hombre vulgar y mujeriego, muy abajo de Ana moralmente comentando. Representa a esa sociedad hipócrita y sin pretensiones que empuja y arrastra a la personaje principal.
  • Don Víctor Quintanar: regente de la Audiencia y marido de Ana, un hombre bastante más grande que ella, pero amable y entrañable. El cariño que siente por Ana es más paternal que romántico. Su real predilección es la caza, deporte que ejerce comúnmente con su mejor amigo, Frígilis.

Resumen de La Regenta

Primera parte

En el pueblo de Vetusta vive Ana Ozores, una mujer desdichada e infeliz que sufre en un matrimonio con un hombre más grande que ella, don Víctor Quintanar. Don Víctor es el regente de la Audiencia y es un enorme aficionado a la caza, afición que ejerce comúnmente con su mejor amigo, Frígilis. Se casó con Ana por interés y siente por ella un amor más paternal que carnal.

Ana, agobiada de la vida rutinaria que transporta, escoge resguardarse en la religión para encontrarle un sentido a su historia. Su confesor, el padre Cayetano, se quita de su cargo gracias a su avanzada edad, por lo cual el nuevo gerente de la iglesia y confesor de Ana es don Fermín de Pas, un hombre ambicioso y con malvadas pretensiones.

Ana, al ser tan devota de la iglesia, no tarda en confesarse frente don Fermín y llevar a cabo buenas migas con él. El hombre le aconseja que realice una confesión general y esto crea entre ellos un vínculo de privacidad que resulta arriesgado para las dos partes. De regreso a casa, Ana recuerda su infancia y su historia hasta lograr la edad avanzada.

Estos recuerdos despiertan gracias a la confesión que había hecho frente don Fermín: Ana ten en cuenta que, tras la desaparición de sus padres, sus tías fueron quienes se hicieron cargo de ella y la forzaron a casarse con don Víctor.

Segunda parte

Con el transcurso del tiempo, Ana sigue frecuentando la iglesia y confesándose frente don Fermín. La mujer confía en él, puesto que hablamos de un hombre amable y dulce, que le proporciona consejos nuevos y llenos de alegría con los que puede enfrentar la vida con más grande optimismo. Ana se sentía dichosa de poder tener alguien como don Fermín para tratar todas sus inquietudes espirituales; tanto fue de esta forma, que los dos sintieron atracción el uno por el otro.

Ana frecuentaba cada vez más la iglesia, lo que despertó comentarios en el pueblo. Cada vez eran más los murmullos de la gente que pensaban que Ana como don Fermín se comportaba de manera rara. Una noche donde don Víctor salió a una noche de teatro, Ana se quedó sola y sin luz en la vivienda.

Aprovechó la sepa de su marido para escribirle una carta a don Fermín, pero intentando encontrar el papel sin luz por la vivienda, acabó encerrada de manera accidental en una de las jaulas de caza de don Víctor. Casualmente pasaba por ahí don Álvaro, un donjuán vulgar y mujeriego que sentía atracción por Ana, y la asistió a salir de la jaula.

Días luego, una de las familias más reconocidas de Vetusta organizó una comida en el pueblo. En el acontecimiento coincidieron Ana, don Fermín y don Álvaro, por lo cual Ana no ha podido evadir el instante para contrastar a los dos hombres que estaban cortejándola, más allá de que ella se encontraba casada con don Víctor. Cuanto más conocía a cada uno, más atracción sentía por don Álvaro, quien fue, por último, el apasionado escogido por Ana.

Tercera parte

Cuando don Fermín halló que Ana y don Álvaro eran amantes, se sintió muy decepcionado y furioso, puesto que se había enamorado perdidamente de Ana. Don Fermín, lleno de ira y celos, pretendía vengarse de Ana, a la cual consideraba de su propiedad, y para eso consiguió que don Víctor se enterase del adulterio de su mujer. Don Víctor, furioso, se enfrenta a don Álvaro y le reclama por haberse convertido en el apasionado de su mujer.

Don Víctor reta a don Álvaro a un desafío a muerte para ver quién de los dos se quedaría con Ana. Don Álvaro permite y don Víctor infravalora las habilidades de su contrincante, que lo asesina en el desafío. Frente el mortal hecho de la desaparición de don Víctor, don Álvaro, asustado, huye de Vetusta para que no lo apresen. De esta forma, Ana pierde a los dos hombres que luchaban por su amor.

Ana cae enferma y se encierra en su casa. Cuando escoge salir de este encierro, va a la catedral para comentar con su confesor, don Fermín, que la recibe con desprecio e indignación. Don Fermín reprocha a Ana por ser la apasionado de don Álvaro, y no de él. La actitud de don Fermín transporta al desmayo de Ana, y el acólito Caledonio la encuentra en el suelo del templo. Este hombre, llevado por un deseo miserable y una perversión lúbrica, besa a Ana en los labios.

Opinión de La Regenta

Se tiende a nombrar que La Regenta es la edición hispana de Madame Bovary, de Gustave Flaubert. Más allá de que los enlaces son evidentes, cada obra puede brillar por sí misma, y La Regenta sabe jugar realmente bien sus cartas para transformarse en un drama provinciano con la capacidad de transportar a algún lector a las entrañas de los pueblos españoles.

En esta obra, su creador retrata con firmeza e ironía a la sociedad de españa del siglo XIX en una localidad de provincias, donde nadie escapa de su dardo. Desde la aristocracia al clero, pasando por los políticos y los provincianos, todos ellos pertenecen a la atmósfera opresora, machista e hipócrita que atrapa a Ana Ozores, su personaje principal.

Y es que Ana Ozores es el vivo retrato de la mujer de aquella época: desdichada, infeliz, que forma parte por herencia a la burguesía, pero es dependiente del círculo popular que la circunda, mientras sufre de la inestabilidad emocional que le causa el enfrentamiento entre el deseo y el deber. Todos estos elementos se van a convertir en un cóctel explosivo que la van a convertir en víctima.

Hay quien califica La Regenta como una novela insuperable, la preferible del siglo XIX, y con la que su creador colocó el listón muy prominente para seguir con su propia obra. Más allá de que son calificativos muy enormes, no se quedan cortos puesto que, de hecho, La Regenta es toda una vivencia que todo apasionado de la literatura debería gozar.

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