Resumen de La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca

Resumen de La casa de Bernarda Alba de Federico Garcia Lorca

La casa de Bernarda Alba fue la más reciente obra de teatro redactada por Federico García Lorca antes de su muerte en 1936. Tras su fusilamiento, su Comedia sin encabezado quedó inconclusa y La vivienda de Bernarda Alba se transformó en su último grito contra una sociedad injusta, en esta ocasión dando voz a las mujeres de la etapa.

Sin embargo, Lorca no ha podido ver su obra representada, dado que no ha podido ser estrenada ni publicada hasta 1945 en Buenos Aires por medio de la idea de la actriz Margarita Xirgu. En este momento entendemos qué retrataba Lorca en su obra: la sociedad de la España profunda del siglo XX, donde la tradición y la crueldad acallaba la voz de las mujeres, condenadas a un papel secundario.

➡️ Tabla de contenido
  1. Resumen de La Casa de Bernarda Alba
    1. Acto 1
    2. Acto 2
    3. Acto 3
  2. Análisis de La Casa de Bernarda Alba
  3. Personajes de La Casa de Bernarda Alba
    1. Personajes principales
    2. Personajes secundarios:

Resumen de La Casa de Bernarda Alba

Acto 1

La historia empieza en la vivienda de Bernarda Alba, donde dos criadas limpian la cuarto mientras hablan sobre la señora. Bernarda es retratada como una mujer que despierta temor y repulsión en los otros, mientras es descrita por dos personas que trabajan para ella y no les cae en felicidad. Son estas criadas, además, las que nos aceptan comprender la crónica de Bernarda: una mujer con cinco hijas, resaltando a Angustias, la más grande, que tiene 39 años y es hija de su primer marido. Tras esta conversación, hace aparición una mendiga pidiendo dinero que explota para pronunciar un monólogo que exhibe el contraste entre ricos y pobres.
Aparece Bernarda, la personaje principal, con otras mujeres del pueblo que han asistido al funeral de su marido. Bernarda se muestra como una mujer autoritaria con las criadas, reflejando la desigualdad entre ricos y pobres. Reportan a Bernarda de que además está ahí Pepe el De roma, pero ella se niega a recibirle.
Más tarde, se ve cómo Bernarda se relaciona con sus cinco hijas. Enseña que todas tienen que almacenar un luto de ocho años por la desaparición de su padre, y a lo largo de todo ese tiempo tendrán vestir de negro y no tener relaciones con ningún hombre. Una de las hijas, Magdalena, protesta porque ella pretendía casarse, pero la autoridad de Bernarda es más fuerte. Además se muestra a María Josefa, abuela de las pequeñas y madre de Bernarda, que está encerrada en una cuarto porque su hija no quiere que las mujeres del pueblo la vean. Poncia, una de las criadas, insinúa que Angustias se pasa las noches oyendo conversar a los hombres desde la ventana. Aquí descubrimos que Bernarda no le facilita casarse con ningún hombre, menos todavía si hablamos de un campesino o alguien de clase baja.
Entra en juego uno de los temas primordiales de la historia: el choque entre las mujeres de antaño y las mujeres recientes. Se muestra con las hijas de Bernarda, que están obsesionadas con los hombres. Adela, la más joven, se acicala con un vestido verde mientras Angustias se expone nerviosa, despertando la broma de sus hermanas porque creen que está aguardando a Pepe el Romano. Acertadamente, Pepe está fuera aguardando a Angustias, que sale a verlo, y las hermanas se asoman a la ventana para presenciar la escena.
Se nos comenta además la crónica de María Josefa, antítesis de su hija Bernarda. Hace aparición con flores en la cabeza y en el pecho, con una actitud jovial y alegre que abochorna a Bernarda, quien reprende a la criada por haber dejado salir a su madre de la cuarto. Se conoce que Bernarda oculta a su madre gracias a su disparidad, dado que ésta podría ofrecer que comentar en el pueblo y perjudicar a su valoración.

Acto 2

Poncia está con las hijas de Bernarda, cosiendo en silencio para elaborar la boda de Pepe y Angustias. Ésta se otorga cuenta de que todas sus hermanas la envidian, lo que le hace actuar de manera combativa con ellas. No obstante, Poncia dice que Pepe estuvo hasta la madrugada en la ventana de Adela, quien lo niega fervientemente.
Poncia, convencida de que Adela está enamorada de Pepe, habla con ella a solas. Aconseja a Adela que deje pacificamente a su hermana más grande, pero Adela amenaza a Poncia, dejando entrever que, acertadamente, la criada está en la verdad. Adela, además, está modificada porque escucha hombres en la calle y anhela la independencia que tienen ellos en la sociedad que le ha tocado vivir.
Martirio y Amelia, además hijas de Bernarda, se quedan solas. Martirio confiesa que además sospecha de Adela y Pepe, porque las últimas noches escuchó ruidos bajo la ventana de la hermana. Entonces, Angustias hace aparición muy enojada porque desapareció su retrato de su prometido Pepe. Acusa a sus hermanas de haberlo robado y hace aparición Bernarda para calmar a las pequeñas, ordenando a Poncia que revise las habitaciones. Lo encuentran en la cama de Martirio, que se protege diciendo que era un chiste. Adela, celosa, se enoja y Martirio, que se siente atacada, confiesa sus supones sobre Adela y Pepe.
Poncia y Bernarda hablan a solas sobre la boda. Bernarda piensa que Angustias debe casarse cuanto antes para evadir que siga habiendo peleas entre sus hijas, y Poncia insinúa que todo es porque Adela y Pepe tienen un idilio a espaldas de Angustias. Bernarda no la cree, suponiendo que, al ser una criada, tiende a la mentira. Angustias escucha la conversación entre su madre y Poncia, y dice que Pepe transporta marchándose a la una de la madrugada ya hace numerosos días, pero Poncia dice que ella le escucha hasta pasadas las tres.
Mientras tanto, Adela y Martirio tienen una fuerte controversia, dado que la primera piensa que su hermana además está enamorada de Pepe, pero Martirio sigue insistiendo que era un chiste. Adela aprieta hasta que Martirio no puede más y confiesa que, acertadamente, además siente algo por Pepe.

Acto 3

Bernarda y sus hijas están en el patio con Prudencia, una amiga de la familia. Prudencia cuenta que su marido ha renegado de su hija por una ofensa, y Bernarda protege al hombre frente la sorpresa y tristeza de Prudencia. Luego de la cena, Angustias se queda a comentar con su madre. Angustias teme que su prometido la esté engañando, y Bernarda le sugiere no buscar explicaciones y conformarse con la circunstancia. Por su lado, Adela y Martirio vuelven a debatir por Pepe, y Bernarda debe intervenir.
Más tarde, Poncia y Bernarda vuelven a comentar a solas sobre la circunstancia de la vivienda. Bernarda le afirma a Poncia que tiene a sus hijas vigiladas para que sigan siendo dulces y educadas, pero Poncia reitera que que eso no está surtiendo efecto y que sigue sospechando de idilios cariñosos a espaldas de Angustias y Bernarda. Después, Poncia y otra criada escuchan ladrar a los perros, alterados. En el instante luego hace aparición Adela con la explicación de que tiene sed, algo que va a hacer suponer todavía más a las criadas.
Vuelve a mostrarse María Josefa, en esta ocasión comportándose con una independencia atractiva. Por su lado, Adela hace aparición para meterse en el corral, seguida por Martirio. Martirio se aproxima a la puerta del corral en el que entra su hermana y la llama; Adela sale con el pelo despeinado y Martirio, celosa, admite que está enamorada de Pepe. Adela admite que es apasionado de Pepe y Martirio grita para despertar a su madre y sus hermanas.
Bernarda acude rauda y, al notar la circunstancia y escuchar las explicaciones de Martirio, se dispone a golpear a Adela con su bastón. Adela se lo quita, por lo cual Bernarda, colérica, se marcha y regresa con una escopeta. Entra en el corral y se escucha un tiro, y dicen que Bernarda ha matado a Pepe, algo que resulta ser falso. Adela, que sí piensa que su madre ha matado a Pepe, corre a su cuarto y se encierra. Cuando alcanzan abrir la puerta, se dan cuenta que se ha suicidado.

Análisis de La Casa de Bernarda Alba

La vivienda de Bernarda Alba pertence a las piezas más aplaudidas de Lorca, y con razón. Más allá de ser redactada en 1936, no fue hasta 1945 que se representó en los niveles por la proporción de crítica popular que encerraban sus líneas.
Los individuos, por medio de sus diferentes personalidades, comprenden cada cual a su forma el tema primordial de la obra: el honor. Bernarda, quien otorga nombre a la obra, es una mujer obsesionada con la imagen que tienen los otros de ella y su familia, y antepone esta valoración a los valores y a sus hijas. Ellas, por su lado, anhelan un mundo más entretenido y libre, donde da igual el qué dirán, sino el ser dueñas de su propia vida.
Además, Lorca deja ver en La casa de Bernarda Alba cómo una sociedad despiadado y autoritaria con las mujeres puede envenenarlas hasta el punto de asesinarlas a partir de odio, envidia y celos. Mientras Pepe el De roma hace todo lo que quiere y juega con los corazones de las hermanas, éstas se pelean por su amor; unas por rebeldía, otras por valoración. Esto además deja claro el poder del dinero y de las clases altas sobre las bajas, como se representa con Poncia y Bernarda, separadas por un muro irrealizable de atravesar.
La casa de Bernarda Alba es una obra sobre lo que dicen, pero, más que nada, lo que se calla. Cómo el continuar a pies juntillas las normas de una sociedad injusta, reprimiendo deseos y escondiendo verdades, puede terminar en catástrofe inclusive en las familias más reputadas.

Personajes de La Casa de Bernarda Alba

Personajes principales

  • Bernarda Alba: una mujer recia y autoritaria de 60 años. Es conservadora, clásico y avara. Su máxima es la de guardar las buenas apariencias, dado que teme arruinar su valoración. Es temida por todas sus hijas salvo Adela. Usa su bastón para exhibir autoridad.
  • Adela: hija menor, de 20 años. Es la exclusiva que se atreve a retar la autoridad de su madre. Es rebelde, escencial y hermosa, y persigue sus deseos hasta las últimas secuelas, sin importarle la valoración. Está enamorada de Pepe el De roma, prometido de su hermana Angustias.
  • Martirio: hija de 24 años. Padece una patología de la que no posee esperanzas para curarse. Además, se considera débil y fea y siente bastante odio y envidia por su hermana Adela, por lo cual Poncia la denomina “un pozo de veneno”. Está enamorada en misterio de Pepe el De roma, y sabe que Adela tiene una relación con él a escondidas.
  • Amelia: hija, de 27 años. No sabe nada sobre lo que sucede o deja de ocurrir entre Pepe y sus hermanas porque no le agrada entrometerse en los asuntos de los otros. Considera un castigo haber nacido mujer por las restricciones sociales que eso piensa.
  • Magdalena: hija, de 30 años. Es la exclusiva que llora en el funeral de su padre. Está resignada a su condición de soltera, además de despreciar su condición de mujer. Vive anclada en la melancolia, dado que romantiza las épocas pasadas suponiendo que eran más alegres. Opina que la sociedad donde vive está sentenciada a la caída por la preocupación al qué dirán. Está indignada por la boda entre Pepe y su hermana Angustias, dado que sabe que Pepe sólo se casa por intereses económica.
  • Angustias: hija más grande, de 39 años. Es hija del primer marido de Bernarda, en contraste con sus hermanas. Además, tras la desaparición del segundo marido de Bernarda, se quedó con parte importante de su herencia, lo que, según sus hermanas, atrae el interés de Pepe el De roma hacia ella, y no que sea atractiva o atrayente. Ella no piensa que esto sea cierto, pero no acaba de convencerse con el deber porque piensa que Pepe es ausente con ella y la oculta cosas.

Personajes secundarios:

  • Poncia: una de las criadas de Bernarda. Odia a su señora, pero la sirve por necesidad, dejando clara la distingue entre ricos y pobres. Tiene 60 años y es la que mejor conoce a las hijas de su señora. Además, luego de muchos años en la vivienda de Bernarda Alba, se considera con la capacidad de ser mordaz en sus expresiones. No frecuenta acusar y se desentiende de los asuntos de las hijas de Bernarda, pero comunica a ésta a partir de indirectas.
  • Pepe el Romano: muy presente, aunque invisible en la obra. Es un joven de 25 años que se compromete con Angustias por dinero, más allá de que se expone distante en su relación dado que de todos modos está enamorado de Adela, con la que mantiene encuentros a escondidas. Es la causa de la rivalidad entre Adela y Martirio, de esta forma como la causa por la que Adela se rebela contra su madre.
  • María Josefa: madre de Bernarda, de 80 años, desequilibrada mentalmente. Bernarda la mantiene encerrada para que sus delirios no llamen la atención de la gente del pueblo y éstas hablen a espaldas de Bernarda. No obstante, escapa en varias oportunidades de su cuarto. Es un individuo jovial, fuerte, a la que le agrada cantar y expresar abiertamente sus deseos de independencia. Es considerada la voz que expresa lo que las hijas de Bernarda no se animan a decir sobre la independencia, el cariño y la maternidad.
  • Prudencia: amiga de Bernarda, de 50 años. Es una mujer sensato, que sufre por el distanciamiento que tuvo con su hija y su marido. Es lo opuesto a Bernarda, quien impone su intención con autoridad. Presagia el desenlace de la obra cuando mira el anillo de deber de Angustias y dice que, en sus tiempos, “las perlas significaban lágrimas”.
  • Criada: la otra criada de Bernarda, de 50 años. Es confidente de Poncia y tiene como función sostener encerrada a María Josefa, aunque frecuentemente se le escapa.

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